martes, 16 de septiembre de 2008

13'99 €

13'99 €. Y no, no es el precio de la última camisa que me he comprado (hubiese puesto 14 €, que no soy tan rimbombante). Se trata de un libro, escrito por el autor francés Fréderic Beigbeder, que causó un verdadero boom en Francia y que también viene causando bastante revuelo en nuestro país desde hace un añito, más o menos. No revuelo en plan El Código Da Vinci o La sombra del viento; más bien un revuelo entre el sector intelectualoide/alternativo de la sociedad, lo cual me llevó a leerlo con grandes ansias tras las maravillosas críticas que de él había escuchado y leído.

Pero, ays, qué penita cuando te decepciona un libro... 13'99 € trata (en principio) sobre la vida de Octave, un creativo publicitario que, relatando su propia historia, nos sumerge en el inquietante y perverso mundo de la publicidad. Hasta ahí estupendo. El mensaje no es nuevo, pero sí es algo que merece la pena reivindicar con cierta asiduidad: cómo la publicidad, las marcas, el mercado en sí controlan nuestra vida hasta límites insospechados. Pero, sin embargo, el estilo de la "novela" no me pareció atractivo en absoluto. Siendo de un estilo "El guardián entre el centeno", Beigbeder lo contamina demasiado con elementos bukowskianos. Me explico: Salinger consiguió que toda una generación se sintiese maravillada por su libro cuando hizo que el narrador hablase con la voz de la calle, de los chicos de su edad, sin caer en la vulgaridad, despertando incluso ternura en muchas ocasiones. Es literatura enmascarada por lenguaje natural. Pues bien, a mi buen ver, Beigbeder no lo consigue. Las alusiones a prostitución y drogas, que tan de moda están en el siglo XXI tanto en literatura como en otras artes, son demasiado explícitas e incómodamente frecuentes; a todo esto hay que añadirle que la trama en sí no es muy compleja, más bien es plana, y que (quizás para evitar esta planicie), el autor ingerta alguna que otra historia que no tiene mucho que ver y que resulta inverosímil teniendo en cuenta que la novela pretende contar la verdadera vida de un creativo publicitario. Quizás es que todo es demasiado exagerado o quizás es que yo soy muy tradicional con el estilo de las novelas, quién sabe, pero me esperaba más.

Eso sí, al francés no se le pueden negar sus estupendas dotes como publicista y ciertas frases o incluso párrafos que destilan ironía de la buena y que no tendrían nada que envidiarle a algunos de los autores más consolidados. Por decirlo de otro modo: el autor no escribe mal, aunque no sea mi estilo, pero creo que se ha pasado introduciendo elementos subversivos y morbosos en la narración si pretendía que esta fuese más bien realista, o bien que ha prescindido de elementos literarios para convertirla en una buena historia de ficción. Si la leéis, no os esperéis una novela; ahora bien, si queréis leer un libro a medio paso entre el ensayo y la novela que, entre páginas y páginas de vanalidad, huele a alegato razonable contra el sistema capitalista, adelante.

3 comentarios:

lamotta dijo...

Me irrita la expresión "alternativo". He dejado de leer ahí, pero más tarde terminaré ;)

Arancha dijo...

Hijo mio de mi alma y de mis amores, te lo permito por el estrés de exámenes y demás, pero a veces te haces un poco insoportabiliño, eh?
Por cierto, sólo he dicho que es ese mundillo, no que a mí me agrade.
Un beso

lamotta dijo...

Bueno, primero, que no has dicho que te agrade pero has reconocido mostrar interés por una cosa a causa de las buenas críticas de "ese mundillo"(para mí, a todo esto, no hay tal mundillo, sólo masa, pero ese es otro asunto). Por otro lado, en ningún momento quería relacionarte a ti con "ese mundillo", simplemente digo que la palabra alternativo me irrita, porque está casi tan desvirtuada como la de "freaky". Se usan tanto ciertas palabras que pierden su significado original, y "alternativo" es una de ellas.
En cuanto al libro, que nos lo publicitó Dani Martín con mucha inteligencia, no lo he leído, pero juraría que el estilo es lo de menos y "la historia" también. Con conocer unos más de los muchos entresijos de la publicidad que demasiada gente se cree demasiadas veces, será suficiente para un libro que no debiera pasar de las estanterías de fnac.