miércoles, 22 de julio de 2009

¿Actimelízate?


En las últimas semanas dos violaciones cometidas por pandillas de menores en las provincias de Córdoba y Huelva han conmocionado al país. La reacción no se ha hecho esperar, y la opinión pública reabre un debate no ajeno a los grupos políticos que plantea el cambio en la legislación del menor. El Partido Popular, por su parte, se suma a la marcha de los que abanderan el cambio, esgrimiendo como argumento los terribles hechos acontecidos durante estos días.


Hace unos meses, a raíz del caso de Marta del Castillo, se abrió el debate acerca de la cadena perpetua. Y es que no se puede esperar que la gente no reaccione así, menos aún la gente próxima a las víctimas, pero el derecho es una ley superior que refleja una justicia (supuestamente) objetiva, y que debe mantenerse al margen de inestabilidades emocionales ya que, con la regla del “por si acaso” probablemente existiría todavía la pena de muerte. No se puede pretender cambiar la ley cada vez que se produce un suceso criminal de esta envergadura, por mucha conmoción que ésta produzca.


El pasado lunes, el ministro de educación, Ángel Gabilondo, expresaba su pesar por estas acciones y declaraba que la responsabilidad es compartida: no sólo de las familias y los propios individuos, sino también de la educación y la propia sociedad. Estas declaraciones, discutidas por muchos, no expresan más que el propio sistema a seguir en este tipo de casos: no encarcelar a menores de 12 y 13 años; tampoco, desde luego, dejarlos marchar impunemente a sus casas después de llevar a cabo un delito tan grave como una violación, sino tomar medidas socioeducativas e internarlos en centros de menores, regidos por profesionales en la materia cuya formación es la adecuada para reinsertar a estos chicos en la sociedad.

Y es que, de lo mismo que adolecen las instituciones penitenciarias, adolecen los centros del menor de nuestro país: son pocos y las medidas a tomar son insuficientes. En un período tan frágil e inestable como la pubertad, no se puede esperar que unos chicos aprendan la lección a base de castigos estilo “perro de Paulov”; contrariamente a esto, con este sistema probablemente se crearían monstruos: jóvenes cínicos y desencantados de la sociedad que, creciendo bajo ojos suspicaces, nunca entenderían por qué sus actos son malos y se sentirían más víctimas que verdugos.


El planteamiento es, pues, incorrecto. No se debe plantear el cambio en la Ley, sino la mejora de las instituciones que han de llevarla a cabo. El gobierno no debe caer en el populismo y la demagogia, muy a pesar de sus posibles intereses políticos y de la presión de una oposición más preocupada de espantar las piedras de su tejado que de otra cosa. Porque, aunque a veces se nos olvide, para eso están la política y las instituciones públicas. Para no dejarnos llevar por la irreflexión y la emotividad, sino por la racionalidad. Porque se han cometido dos actos repugnantes de forma consecutiva, cierto, pero eso no convierte a cada joven en un potencial violador. Y tampoco debería convertir a España en un país cuya legislación recuerde a un anuncio de Actimel.


"Actimel: la mejor defensa es un buen ataque"

3 comentarios:

lamotta dijo...

El Gobierno nunca cae en el populismo, porque nunca hace nada. El actual Gobierno es el colmo del no hacer nada.
En lo demás estoy de acuerdo, y de ello hablé un poco con el caso Marta.
Muxutxus

nerdgirl90 dijo...

Y es que así son las cosas.

nodigomas dijo...

Yo creo..

cuando Rajoy se hace una foto bebiendo leche con sus amigos asturianos, cae en el populismo

cuando zapatero nos vende la moto de los derechos sociales como razón de ser de su partido, cae en el populismo

cuando de nuevo zp nos intenta comprar con 400 euros, el PSOE cae en el populismo

cuando espe va a una conferencia de filosofía en el norte y se acerca a un grupillo de asistentes mientras rie entre dientes diciendo "yo lo que quiero es hacerme la foto", cae en el populismo

cuando el PP de Madrid nos promete una playa en el manzanares antes de las elecciones (dónde está la playa ahora?? o las obras, al menos), cae en el populismo.

otra cosa es que no hagan lo que tienen que hacer, eso que no conviene..

panem et circenses...