miércoles, 25 de junio de 2008

Castellanízame, que me desintelectualizo

Hasta aquí podíamos llegar.
Y cito titular: "Una veintena de intelectuales firma un manifiesto a favor del castellano" (y en letra pequeña: y en contra del resto de lenguas oficiales del estado). Entre ellos se encontraba el filósofo Fernando Savater, los escritores Mario Vargas - Llosa y Álvaro Pombo, el director Albert Boadella, etc. etc. etc.
Nada más leerlo percibí dos crasos errores, uno explícito y otro implícito. El error explícito se encuentra en la utilización del adjetivo "intelectual" en tal contexto, un adjetivo que definiría una característica favorable en la persona a la que va dirigido: la característica del conocimiento o de la sabiduría, que brillan por su ausencia en el acto que estos señores han realizado. Por otra parte, el error implícito (error único y exclusivo de los anteriormente citados y de aquellos que los siguen) es la creencia y el convencimiento de que el castellano necesita un manifiesto que lo arrope y una enmienda que reforme la constitución actual para seguir sobreviviendo.

El castellano o español (mejor dicho, ya que castellano podría estar referido a ciertos dialectos que se dan desde el s.XV en las regiones de Castilla) es una lengua hablada por entre 400 y 500 millones de personas en todo el mundo, el segundo con más hablantes nativos, tras el chino mandarín. Es una lengua que goza de buena salud, una lengua cada vez más estudiada en países del centro y este de Europa, una lengua vehicular y oficial en el estado español. ¿Realmente es esto necesario? ¿Por quién se ve amenazado el español? ¿Es que hay algún peligro de que se extinga, de que desaparezca? Juzgad por vosotros mismos.

Cuando llegué a Madrid aprendí a convivir con posturas ideológicas muy diferentes a la mía, evolucioné y comprendí muchas cosas, entre ellas la dificultad para entender ciertos conceptos de muchas personas que no proceden de comunidades con lengua propia. Lo acepto y lo comprendo. Sin embargo, me parece una verdadera lástima que haya personas, se denominen o no intelectuales, que no sean capaces de ver que la pluralidad lingüística de un país no es más que la manifestación de la riqueza del mismo, de la cultura diversificada y de una ampliación del espectro de realidad. Tenemos un sistema administrativo y de educación que hace materialmente imposible que se pierda el castellano; las "atroces políticas lingüísticas" de las comunidades históricas no son más que tímidos intentos de que la juventud aprenda otra lengua, intentos que en Galicia se transforman en 3 horas a la semana de Lingua e Literatura Galegas, lo cual (sinceramente) no ayuda mucho al aprendizaje del idioma si este no fue aprendido anteriormente en casa, aunque no voy a profundizar sobre ese tema: supongo no os interesa demasiado y, además, podría escribir unas 20 hojas sobre ello. Siendo claros, el español está en mejor forma que nunca y no tiene trazos de desaparecer ni en un futuro lejano. Y no, no estoy siguiendo las diatribillas del PSOE, ya que ahora resulta que hasta algunos socialistas apoyan el indignante manifiesto "intelectual: véase Joaquín Leguina.

Sin duda nos encontramos en un país tan tremendamente aprehensivo, que necesita crear manifiestos anticonstitucionales para amparar una lengua que no sólo ya está amparada, sino que corretea a su libre albedrío por toda la geografía del mismo; un país que se subestima tanto que necesita tener colgada su bandera en lo alto del mástil de cada edificio publico, sólo por si acaso; un país tan inseguro que necesita llevar a juicio a un humorista por cagarse en él en la televisión. Y es que más de la mitad de los dolores de España son psicosomáticos, y en vez de ir al especialista, nos empeñamos en automedicarnos con altas dosis de cinismo e histerismo, que no hacen más que agravar las migrañas de las que adolecemos. Yo qué sé, será por el éxito de House.

Esperemos que España gane la Eurocopa y así se le suba un poco la autoestima, porque sino me temo que seguirán los discursos catastrofistas de "esos nacionalismos periféricos nos están hundiendo, la lengua está en peligro de extinción" y diversos comentarios similares que terminarán abogando por el monolingüismo, destruyendo aquello que en cierto modo nos hace especiales: nuestra variedad.

Yo, por si acaso, me pongo a estudiar esperanto, no vaya a ser que les de a todos los países por unificar...

1 comentario:

Óscar dijo...

Hola,
Estoy en desacuerdo contigo, pero en especial en esta frase
"un país que se subestima tanto que necesita tener colgada su bandera en lo alto del mástil de cada edificio publico, sólo por si acaso". No se, creo que en Europa pasa en todos los países del mundo y por cierto no más que en Francia. Y seguramente en las comunidades ondeen las banderas regionales. A ver si ahora no podemos ni colgar nuestra bandera.

Por cierto, es mi opinión.