domingo, 10 de agosto de 2008

La nueva moda made in Milán

¡Oh, Milán, Milán! Capital de la moda y ciudad fashion por excelencia del país con forma de bota (con permiso de Roma). Son ya célebres sus anuales semanas de la moda que reúnen, no sólo a grandes personajes del sector, sino a todo tipo de famoseo hollywodiense ávido de cazar al vuelo los must-have de cada temporada y, de paso, un diseñador que les preste algunos trapitos para los Oscar. Y, ¿qué nuevas tendencias nos trae esta vez la pasarela de Milán? Pues tened a mano lápiz y papel y tomad nota, porque el estilo neo-hippie con aires tribales que ha poblado las pasarelas esta primavera-verano ya ha pasado de moda. Adiós a las sandalias planas, las faldas largas y las camisas de aire ibicenco. Tampoco se verán en el invierno los célebres pantalones pitillo, que vienen pisando fuerte desde hace un par de años, ni el color malva, por mucho que hayáis oído sobre ello. No, amigos del glamour, la nueva tendencia en Milán es (literalmente) moda que está en la calle: se trata del estilo militar.

Oh, sí, porque ahora no sólo la policía patrullará las calles italianas, sino que, como se sentía sola, el gobierno ha decidido que estaría bien que el ejército le hiciera compañía. Ante las acusaciones de militarizar el país, la respuesta es un no rotundo: “sólo están velando por su seguridad”. Claaro, Italia, que precisamente ahora está corriendo un grave peligro, un peligro tal que necesita un inmenso despliegue militar que no sólo comprende a los soldados, sino diversos instrumentos de ataque, por si las moscas. Eso sí, según informan diversos medios, los soldaditos llevan uniforme de verano, con sus chalequitos de manga corta y pantalones en plan bermudita, que no se diga. Vamos, que en realidad son como las barbies.

En principio, los militares se situarían en los lugares más frecuentados por los turistas (o sea, que olvidémonos de poder contemplar los monumentos sin una especie de violenta atmósfera problemática) y también aquellos más habitados por inmigrantes. Bueno, teniendo en cuenta las ya conocidas paranoias de Berlusconi (la última contra diversos cargos de la justicia italiana), no me resulta extraño. Al fin y al cabo, después de intentar expulsar a todos los gitanos de su país a bote pronto y crear un registro de ciudadanos de etnias en minoría “sólo para cuidar de los niños si les ocurre algo” (qué protector se nos está volviendo), éste tenía que ser el siguiente paso. Acusarlo de xenófobo y absolutista no sería nada innovador, así que he intentado buscar otras explicaciones; quién sabe, quizás esto del ejército en las calles sea para reactivar el turismo, que últimamente a la gente le gusta mucho eso de visitar sitios en conflicto para darse un aire más cool, así que puede que pretendan revestir Italia de un plan “ambiente de riesgo”, que luego todas las visitas se las llevan Israel, Irán y estos sitios. Incluso es posible que mi ironía de comienzo de post sea la pura verdad, y lo que pretenden es mostrar una nueva tendencia de moda, aunque, incluso así, podríamos ser un poquillo malpensados y creer que el primer ministro pretende desbancar la moda esa de las faldas largas porque le recuerdan a las gitanas, aunque eso ya es ahondar demasiado en su profunda mente. Qué más da, ya que ahora que parece que quiere hacer leyes para tener control total y que no se le pueda acusar de nada y mucho menos juzgar por ello, a lo mejor puede imponer a todos los italianos que vistan a la moda militar, eso sí, dando libertad para escoger chaleco con mangas o sin mangas, bermudas o pantalón largo... ¡Que estamos en un estado democrático, que no se nos olvide!

Pues bien, señores, eso es lo que hay. Los italianos van a tener que fastidiarse y convivir con policías y ejército (y gitanos, oye). Si es que la aprehensión es algo muy muy común entre todos los dictadores, sino mirad Stalin. Pero en fin, sus ciudadanos lo votan, inexplicable pero ciertamente, así que ¿habrá que esperar a que el país se convierta en una especie de 1984 para que se den cuenta de su error? (...) Non so niente... (quién sabe)
Por lo de pronto, yo me consuelo con no ser de allí, que a mí esos pantalones flojos y con estampado como a manchitas no me sientan nada bien, me hacen unas caderas kilométricas...

[Y en menos de 2 días... ¡Polonia!]

2 comentarios:

lamotta dijo...

Qué suerte, a Polonia. Yo seguiré estudiando, cual niño sudamericano en la cantera.
Sobre Italia. Bueno, la historia nos (de)muestra que muchos problemas intentan solucionarse con petachos represivos. Al fin y al cabo, los golpes de Estado, por poner un ejemplo, son eso.
Hay dos maneras de hacer las cosas, por las malas y buscando la solución más laboriosa y adecuada. Está claro que a Berlusconi no le apetece ser laborioso y adecuado. Aún así, tengo muy poca información de este asunto, pero diría que será, primeramente, un proyecto, y que éste habrá de ser presentado en el Parlamento, ¿no?
Eso es lo que aquí llamaríamos el Estado de Excepción, y bueno, no es algo que se pueda hacer por las buenas.
Como dato, decirte que en Euskadi tenemos(sufrimos ;)) cuatro o cinco cuerpos policiales diferentes...y así nos va.
Un beso!

NoEly dijo...

Yo nunca he dicho que ser friky sea algo malo, de hecho me considero un poco friky ;).
Suerte en tu viaje!