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sábado, 22 de mayo de 2010

Moribundo como un consuelo
arrastra su voz al desfile.
Quiere volver la vista
pero le duelen las manos
de rogar.
Transitan las aceras
los cientos de hombres malos
que roban los azares,
y él sólo quiere otro rumbo
y una pipa.
Una ola de sollozos de poniente.

















Cómo no olvidar a ese hombre
de lana roja
que inunda los portales.

Sus incendios no provocan.
Aún.

jueves, 15 de abril de 2010

Os nervos na lousa



Agardo as memorias do Pacífico,
camiñando núa na inocencia:
comida como unha gargallada
polo berce das gorxas.

Tremendo ao imaxinar, sequera,
o quedo son do atardecer,
a miña aperta, espida,
senlleira no escuro da lúa.

Agardo as memorias do Pacífico,
como un espantallo demente,
coa impaciencia consumida
e o resto da esmorga nos beizos.

Ás veces só con gañas de sorrir
e non dicir máis nada.

domingo, 21 de febrero de 2010


Non se preocupar,
dicía o emigrado;
desta ledicia morbosa
de meixelas esgotadas
aínda non saiu verba
nin semellante a "agarimo".

martes, 12 de enero de 2010

12.01.10


As equipaxes
esquécense
no seu solpor afroitado,
cheo de escoitas baldías
e chuvia.

Non cambiaron
as fronteiras,
os niños das peregrinas
continúan
a berrar
os seus vaivéns.

E na quedade
da lúa
cando remata o
camiño
por se verter,
torna as costas
ao barullo,
claudica.

Só un rapaz, alí
no cumio
onde ninguén
auguria a inquedanza;
nesa presenza mesta
e partida.

Só un rapaz, alí
acorda: os garabatos,
a senda.
As equipaxes a se reunir
nos soportais.

É hora de comezar o camiño.
Aquí, xa non chove.

martes, 1 de diciembre de 2009

Maldita incertidume


Non podo prender o candil
sen a lúa.
Sen as pálpebras azuis
da mínima lámpada erguida,
do cerco no camiño.

Vésperas das mágoas,
os medos,
o sutil esquecemento
a carón do principio
da crenza experta en escapes.

Puntos suspensivos na
verba máis corrente.
E todo se torna mesto,
entre folerpas de lume
que agachan os seus indicios.

¿Onde está a lúa?
Non a vexo.
Non vexo nada...

A escoita. Maldita incertidume.



jueves, 15 de octubre de 2009

Electricidad (las balsas de aceite no ganan batallas)

Escandaloso
fuego de tu mística:
las cenizas de mi reino.
Cuántas brétemas y ráfagas
de incógnita.
Cuántos sonidos que
prefieren no ser hablados.

Dulces
comisuras de tu frío:
los alisios de mi proa.
Cuántas veces los labios
se han mordido la culpa.
Cuánto miedo y cuánta
pena e insomnio.

una inválida.

Cuánta espera.

Mas

si no cantaran las rapaces sus
chillidos de amenaza.
Si no peligrara el timón y
escociera la llanura.

Quizás no agotarían las llamas
nuestros pulsos; quizás
la inutilidad del vacío.


Y

prefiero

tu cuerpo

un momento

la lucha.

domingo, 27 de septiembre de 2009

Dicotomías


Las ganas atrapan miseria
entre festejos
donde no se recoge el vino ni se
recitan heridas.
El dulce agosto gris, con-
tigo, y nuestras lunas; la serenidad,
y las fauces abiertas
del torbellino del miedo.

Todas las úlceras rotas
llevan los dedos entrelazados.

La ausencia de ritmo en
este baile de quietud mimosa.
Marchito el tiempo, tan joven,
espontáneamente calculado
su compás de vicio,
y los trotes elegantes de
la noche]
en el alféizar del ocaso.

Todo ha cambiado. La diferencia de
volver a lo mismo.


Y el primer último poema
desde hace mucho, mucho tiempo.

lunes, 20 de julio de 2009

Crenzas do hoxe

Nunha fábula
de matices sen sombra,
de escuitas a voces
tremendo carteis e
beirarrúas;
nesta premura de albiscar
eternidades mortas,
espermas perdidos,
loitas de ficcións e de
pantasmas sen rostro.

Nas mornas noites de te respirar,
non sucumbir
aos delirios,
ás bágoas que agocha un teito celeste
ao terror das mans vacías,
dos leitos pétreos;
non temer aos vagalumes
coa súa mesta luz de ausencia;
hoxe resbala a túa figura no solpor,
alumeando as cóxegas da mágoa.

Esta noite aínda prenden
a ledicia nos meus peitos.

miércoles, 8 de julio de 2009

Tristitia interrupta


Ingeniería vocal,
pálidos rastros de un consuelo,
de la excusa imperfecta:
barítonos entonando
salves
al estelar fracaso de mis aciertos.
La zona más oscura,
nitidez de tropiezos exentos
de aduanas y,
de repente, nuestra imagen
galopando entre misiles.

Recordarse como se recuerdan
las estrellas que corrompen
un cielo triste y agrio.

domingo, 28 de junio de 2009

Proxecto 1

... escomeza a fotopoesía
escomeza Arancha Ferro

viernes, 26 de junio de 2009

Introspección

Si no reconoces las grietas aturdidas
los permisos,
campanadas anunciando un después
mudas en el escenario;
si no reconoces la losa viva,
el estruendo
las musas tocando arpas
a los pies de la laguna Estigia.

Si no reconoces la cal,
la mancha enferma de pantalones ajados,
el esfuerzo contenido de sombra
los modales perdidos
en batallas ganadas;
si no reconoces el tiento,
las marismas guardando islotes
entre mechones de burla.

Cuántos kilómetros han recorrido tus empeines.

Si no reconoces, acaso, las diástoles
en clave de sol de tus pasos de arena,
si no reconoces tus huellas,
se te escapa el telón entre las zarpas.

Y ya no reconoces
ni conoces]
nada.

Ni ese espejo sucio
que, algunas mañanas,
te devuelve los honores.

viernes, 12 de junio de 2009

13.06.09 interior noche

Tan sola en esta manta férrea,
creyéndome irreal
vomito el desayuno.

Nadie recoge el hedor de mis náuseas;
poco a poco
hasta las infancias olvidan
qué es dormir entre algodones.

Algo musitan los astros
o tal vez fue la brisa
haciendo las maletas:
ahora sólo estamos
el calor
y una sábana que me oprime


y yo

tan sola en esta manta férrea.

A quién se le ocurre
desconfiar del camino...
(Siempre supe que lo haría así de mal, o incluso peor)

Lametones de asfixia
en las articulaciones.
Qué sola estoy las noches sola.
No hay ni glamour ni
vinagre
ni nada que contribuya
a atragantar el pestillo.

Sólo yo
sobre esta manta,

la sábana, el calor,

una caja de valium
medio cerrada,

mucha vida,

las casiopeas.

martes, 2 de junio de 2009

Tengo frío

y ya es tan tarde...


Ojalá

prendiesen aún los párpados

el perfil de las hojas.


Pero es tarde:

los molinos se acuestan

en su manto de tiempo.


El lunes cierra los ojos.



***



Otra noche más

que tengo frío.





domingo, 24 de mayo de 2009

Llueve en Madrid

Llueve en Madrid y ya nada es lo mismo.
Pasan los autobuses por los charcos
como quien pasa las hojas de un periódico
carcomido de tanto autoengañarse.

Versiona la primavera
un acorde desgastado de grises
y en la cocina se amontonan
la loza y y los restos de memoria.

Aguijones que no pierden mucho.
Sólo ellos concretan
el estúpido danzar de las horas
ante las ventanas salpicadas.

La tormenta dirige un coro
de barítonas lenguas limpiantes
borrando los jeroglíficos
que algún mortal quiso dejar en vela.

Llueve en Madrid y ya nada es lo mismo.

[ Y tú y yo,
como todos,
desapareciendo desagüe abajo...

lunes, 18 de mayo de 2009

In Memoriam: Mario Benedetti



¿Quién fue, Mario?
¿Quién robó el aguijón
de terciopelo de tu lengua?
¿Quién amasó tus penínsulas,
recorrió las bermudas
de tu callar albino?
¿Quién?
¿Qué máscara te abandonó,
qué merienda?
¿Por qué, a ti,
te mostró el escote la luna,
el abdomen la guerra?
¿Por qué vomita la primavera
en tu recinto de anzuelos?

(¿De quién heredaste
la palabra corazón?)


¿Quién fue, Mario?

¿Quién dijo que el poeta no era hombre,
quién mordió el espejo de numen
arrastró tus ausencias,
tus indicios,
el adiós violeta de los pómulos?

(¿...quién ahoga las palabras
en la alfombra de tu rastro..?)

No te salves, Mario.
No te salves.

sábado, 16 de mayo de 2009

Sino

SINO

Músculos de barro
que condenan la tierra pasiva.
(Hoy, me modelan;
vivo en un torno,
doy vueltas,
y acarician garras poderosas
mi cuerpo de plastilina).

El poder me corrompe.
La obediencia.
Todo se vuelve permeable,
la lluvia sacude mis pies:
hoy soy un chicle
pegado a una suela;
tan inamovible
como metamórfico.

¿Quién soy yo?
¿Y mi forma?
Mis caderas se tornan tronco
en un cuerpo que ha perdido el norte.
Nunca volveré
a la antigüedad de mis fotografías.
Es este un camino
de dirección única
y constante.
Los desiertos obstruyen los poros;
las estepas los licuan;
nunca volveré
a la antigüedad de los caminos sucios.

Hoy soy una esfera
en la galaxia de los jarrones ming.
No tengo estampado
ni capacidad.

Sólo un alfarero sin rostro
que escoge, soberbio,
mis valses.

martes, 12 de mayo de 2009



El hombre lúgubre
no descansa los domingos.
El hombre lúgubre
no muere en las piscifactorías:
no acaricia los peldaños,
hermetiza las autopsias.

El hombre lúgubre
no vomita ni padece.
El hombre lúgubre
no permite;
el hombre lúgubre
no afirma,
el hombre lúgubre
ahoga el sudor
en las lágrimas del cemento.

El hombre lúgubre
escupe ceniza.
El hombre lúgubre
no destiñe,
el hombre lúgubre
condena:
el hombre lúgubre
es lúgubre,
mucho más de lo que tú serás jamás.


El hombre lúgubre y mi sombra
resbalan en las escaleras.

(El hombre lúgubre atenta).


domingo, 3 de mayo de 2009

"Quedas"

Ninguén ensina
a xogar ás agachadas.
Ninguén palpa os ombreiros
explicando,
"ti ficas;
nós corremos".

(Non souben contar ata cen
ata ben chegados os quince)

Os nocellos doen, ás veces,
de se mazar contra o tronco
(ou a farola,
o container do lixo,
tanto ten)
no que alguén se maniata
namentres todos bulen.

Logo o momento do saqueo.
De agardar a sorpresa
agazapada entre os musgos,
atrás das lomas de e das
vellas cuspindo improperios;
buscar o diagnóstico
(e todos seguen correndo)
agarimar os lombos, atrapalos
para que non escapen,
para voar doado,
para ser agora ela a que
lisque.

(Os intres de ledicia
cheiran a humidade
e visitan nas treboadas)

Aínda non chegou a travesura.
Ésa, na que o heroe
salva a todos
das garras apócrifas
do becho,
que só quería berrar alento,
como berran todos mentres
afunden as súas testiñas
no embigo do protagonista.

(Por mí y por todos mis compañeros)

Ninguén ensina
a xogar ás agachadas.

Ninguén contou
nin sequera
ouviu
por que nesta historia
á carapuchiña tocoulle ser lobo,
e de vermello ter
pouquiño máis que o sangue.

(Por que
os vermes súan
por entre as meixelas carcomidas).

lunes, 27 de abril de 2009

Wake up, dead man


Al final siempre renuncias.
Porque lo veo en tus ojos de águila mal acostumbrada.
Despejas el aliento
y sucumbes a la arrogancia
del sosiego infantil.
Qué más dan las intenciones,
sean buenas o malas;
las pruebas en los espejos
¡qué más dan!
si el vidrio siempre miente,
igual que tus premoniciones
de místico en prácticas.
Al final siempre renuncias.
Porque el viento sopla fuerte
o porque la glucosa tienta.
Que más da: renuncias.
No se regalan harenes
todos los días.
Y renuncias,
te sientas en tu trono de espíritu aburguesado
y observas el mareo del transeúnte,
de tu propia fiebre
empapada en clausura.
¡Qué fácil resulta
sólamente
dejarse hacer,
cerrar los ojos
y levitar los andares!
¡Qué fácil, que sencilla
resultó la renuncia;
y qué dolor, mis córneas,
postradas ante tu derrota!
Qué fácil, qué sencillo:
tú, renunciando,
haciendo renunciar, también,
a mis manos...







lunes, 13 de abril de 2009

A la deriva

Por las macetas chorrea
el vaticinio de un ocaso
que pudo haber sido, con la venia,
cuna y abrigo de dioses .

Una lástima porque,
quizás,
ese potencial estimado
se nos perdió en los hedonismos
donde encadenamos el mundo
a esferas de cólera
y no sepultamos el deseo
presa de tentáculos fútiles ;
ahora caminamos sin ánima
y sin pies, y sin camino.

Búsqueda del eterno anfitrión
que nos aguarda entre los despojos.
Muchos, mientras tanto,
construyen hoteles
y se encargan de ofrecer virutas
a los huéspedes cansados.


Esa nunca fue la victoria.

Pero hoy el escudo se me derrite
y, aun a puertas del averno,
quisiera encontrar un felpudo
que dijera welcome home.